¿A qué nos referimos cuando

hablamos del exterminio nazi?

Cuando utilizamos esta expresión, exterminio nazi, estamos aludiendo a un proceso histórico, desarrollado en Europa entre los años 1933 y 1945, en el cual toda la potencia y eficacia del estado alemán gobernado por los nazis, y a cuyo servicio estaban las fuerzas policiales, militares, administrativas además del propio partido nazi, se pusieron al servicio de un objetivo: perseguir, marginar, arrebatar los derechos, internar en lugares cerrados y, finalmente, asesinar a todo miembro de la raza judía además de otros colectivos raciales (gitanos y diversas minorías étnicas), sociales y políticos.

El proceso surgió de una creencia, la de que existía una raza de hombres superiores -los alemanes o arios- destinados a gobernar el mundo y otra de infrahombres -especialmente judíos- cuyo fin asignado por los otros era el exterminio. A partir de ahí y desde el primer momento en que los nazis, con Hitler a la cabeza, tomaron el poder en 1933 comenzó a desarrollarse una política de persecución y castigo contra el judío y otros grupos sociales que llegaría, años después y de forma progresiva, a utilizar técnicas de asesinato masivo de colectividades enteras.

Cuando, tras la guerra mundial en 1945, se fueron conociendo los detalles y dimensión del crimen se estableció un nuevo tipo de crimen a fin de juzgar a sus responsables: crímenes contra la humanidad. De esta forma se calificaba al crimen nazi, desconocido hasta entonces, al menos con la dimensión y el carácter ideológico que tuvo. Los crímenes contra la humanidad son la exterminación, el asesinato, la reducción al esclavismo, la deportación, y todo acto inhumano o las persecuciones por motivos políticos, raciales o religiosos. El crimen nazi era nuevo, además, porque se basaba en la negación de la dimensión humana de otros hombres.

Otra forma de identificar los hechos ha sido a través de la utilización del término genocidio. Éste literalmente significa  exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad. Los hechos que estamos tratando fueron sin duda un genocidio ya que se trató de hacer desaparecer a toda una raza o etnia, la judía.

El término más usado, sin embargo, es el de holocausto. La palabra proviene del griego holocaustos, que en la historia ha venido a significar gran matanza de seres humanos y entre los israelitas identificaba un sacrificio en que se quemaba toda la víctima. De ahí que, ante la experiencia de cientos de miles de judíos gaseados y luego quemados en los hornos se le diera a ese crimen el nombre de holocausto. Algunos historiadores y filósofos, no obstante, critican el término porque el crimen no fue un sacrificio ofrecido a un dios y prefieren utilizar el de shoah. Ésta es una palabra hebrea que literalmente significa catástrofe, aniquilación. Con ese término se pretende resumir la inmensa tragedia que afectó a los judíos europeos.

Los nazis, curiosamente, nunca utilizaron ningún término que pudiera revelar la dimensión y las características de su voluntad destructora. Recogiendo toda la cultura militar del secreto nunca en sus documentos aparece el destino de los judíos relacionado con la deportación, el asesinato o la cámara de gas. Ellos siempre utilizaron eufemismos técnicos como traslados, realojamientos, trasferencias de personas hasta llegar a identificar la decisión de gasearlos y quemarlos con el concepto solución final. Así aparece en el acta-documento que recoge la decisión de hacer desaparecer a los judíos de Europa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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