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Efectivamente en este crimen hubo verdugos y víctimas;
unos ejecutaron los crímenes y otros fueron los sacrificados y ante la
historia así han quedado.
Los verdugos fueron todos aquellos que, al
nivel operativo que fuera, participaron en el diseño, planificación y
ejecución de los crímenes. En un primer nivel podemos situar a Hitler
y los jerarcas nazis que desde sus instrucciones y directivas
promovieron el odio, la persecución y el crimen contra el judío y
otras etnias o ideologías. Algunos, pocos, de ellos fueron detenidos,
juzgados y condenados en los juicios de Nuremberg, tras el final de la
guerra. Después podemos situar a los miles de cuadros y ejecutivos
nazis, militares, de los sistemas administrativos que, de forma
consciente, colaboraron en el funcionamiento de la cadena burocrática
que iba desde la detención hasta la cámara de gas. Algunos de ellos
fueron juzgados y condenados; otros, desgraciadamente, lograron escapar
e incluso reciclarse en la Alemania democrática. En un tercer nivel
encontramos a la masa de “ejecutores” simples, alemanes y de otras
nacionalidades, que fueron los que cerraban el círculo infernal de la
muerte: soldados que participaron en los fusilamientos masivos de
civiles, guardias y torturadores de los campos, personal de empresas
civiles que explotaban a los prisioneros como mano de obra barata e
incluso asesinaban. Raramente ninguno de ellos sería juzgado y
condenado. Como se puede ver, la shoah fue una empresa diseñada
por unos pocos y ejecutada por miles de personas que, como en una
moderna organización industrial, se dedicaron a hacer funcionar una
maquinaria de destrucción de
vidas humanas por razones puramente ideológicas. En ese sentido es el
primer “genocidio industrial” de la historia de la humanidad.
Algunos verdugos cuyos nombres debes conocer: Hitler, Goering, Goebels,
Himmler, Heidrich, Hoess, Eichmann, Mengele. A ellos se debe la terrible
idea de hacer desaparecer a los judíos de la vida humana.
Las víctimas. Las podemos contar por
millones y fue raro el país europeo que no cuenta con alguna de ellas.
La colectividad más numerosa fue la judía, pues no por casualidad, la
maquinaria exterminadora fue construida especialmente para hacerla
desaparecer del mundo. Tras ellas podemos citar a minorías rusas,
gitanos, homosexuales, nacidos con diferentes taras físicas o psíquicas.
Otro tipo de víctimas serán los opositores y adversarios políticos
como socialistas, comunistas o anarquistas. Cualquiera que se opusiera
al régimen nazi era susceptible de ser detenidos y enviado a un campo
de trabajo o de exterminio.
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