El lugar

 

       

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Primo Levi habla del Lager, palabra alemana que significa Campo, campo de concentración. Se trata de una de las construcciones urbanas relacionadas con el mal, con el odio. El campo de concentración, un paso más allá de la cárcel, es un invento humano que tiene sus primeros experimentos a finales del siglo XIX y principios del XX. Los soviéticos lo desarrollan a partir de la revolución de 1917 para encerrar a sus disidentes pero pronto evolucionará hacia el gulag, inmenso territorio aislado de la civilización destinado a contener a los disidentes del régimen.

El Lager es una creación netamente nazi: es un espacio acotado en el territorio, vallado y con una estructura interna perfectamente establecida según la jerarquía y la función social de sus habitantes. Eran edificaciones expresamente diseñadas para sus fines: el trabajo forzado o el exterminio de masas de deportados que debían ser rápidamente "tratados". Entre todas sus edificaciones dos componentes destacan: la plaza de la Lista, o de Llamada, y el block. La primera es una inmensa extensión abierta, en medio del campo, donde se reúnen a todos los deportados, por la mañana y por la noche, para pasar lista. El block es la barraca donde malviven y duermen los internados en los ratos que no están trabajando.

Levi describe de forma minuciosa aquel espacio en el que estuvo encerrado durante 12 meses. El detallismo y la precisión de los datos (número de los barracones, número de literas, de mantas, etc.) es fundamental para comprender cómo los campos y su organización respondían a un protocolo perfectamente establecido y diseñado en oficinas por burócratas especializados. Es toda una arquitectura e ingeniería pensadas por el hombre para hacer sufrir a otros hombres. Observemos el detalle final del autor: la hierba cuidada bajo la horca.

 

 
Nos quedan por aprender muchísimas cosas, pero hemos aprendido ya muchas. Tenemos una idea de la topografía del Lager; este Lager nuestro es un cuadrado de unos seiscientos metros de lado, rodeado por dos alambradas de púas, la interior de las cuales está ecorrida por alta tensión. Está constituido por sesenta barracones de madera que se llaman Blocks, de los que una decena está en construcción: hay que añadir el cuerpo de las cocinas, que es de ladrillo, una fábrica experimental que dirigen un destacamento de Häftlinge privilegiados; los barracones de las duchas y de las letrinas, uno por cada seis u ocho Blocks. Además, algunos Blocks están dedicados a funciones particulares. Antes que ninguno, un grupo de ocho, al extremo este del campo, constituye la enfermería y el ambulatorio; luego está el Block 24 que es el Käftzeblock, reservado a los sarnosos; el Block 7, en donde nunca ha entrado ningún Häftling corriente, reservado a la «Prominenz», es decir, a la aristocracia, a los internados que desempeñan las funciones más altas; el Block 47 reservado a los Reichsdeutsche (a los alemanes arios, políticos o criminales); el Block 49, sólo para Kapos; el Block 12, la mitad del cual, para el uso de los Reichsdeutsche y los Kapos, funciona como Kantine, es decir, como distribuidora de tabaco, insecticida en polvo y ocasionalmente otros artículos; el Block 37, que contiene la Furería central y la Oficina de trabajo; y para terminar el Block 29, que tiene las ventanas siempre cerradas porque es el Frauenblock, el prostíbulo del campo, servido por las muchachas polacas Häftlinge, y reservado a los Reichsdeutsche.

Los Blocks comunes de viviendas están divididos en dos locales; en uno (Tagesraum) vive el jefe del barracón con sus amigos: tienen una mesa larga, sillas, bancos; por todas partes un montón de objetos extraños de colores vivos, fotografías, recortes de revistas, dibujos, flores artificiales, bibelots; grandes letreros en la pared, proverbios y aleluyas que encomian el orden, la discipina, la higiene; en un rincón, una vitrinas con los instrumentos del Blockfrisör (el barbero autorizado), los cucharones para repartir la sopa y dos vergajos de goma, el lleno y el vacío, para mantener la misma disciplina. El otro local es el dormitorio; en él no hay más que ciento cuarenta y ocho literas de tres pisos, dispuestas apretadamente como las celdas de una colmena, de modo que se aprovechen todos los metros cúbicos del espacio, hasta el techo, y separadas por tres pasillos; aquí viven los Häftlinge corrientes, doscientos o doscientos cincuenta por barracón, por consiguiente dos en una buena parte de cada una de las literas, que son tablas de madera movibles, provistas de un delgado saco de paja y de dos mantas cada una. Los pasillos de desahogo son tan estrechos que difícilmente pueden pasar dos personas; la superficie total del suelo es tan poca que los habitantes del mismo Block no pueden estar dentro a la vez si por lo menos la mitad no están echados en las literas. de ahí la prohibición de entrar en un Block al que no se pertenece.

En medio del Lager está la plaza del Pase de Lista, vastísima, donde nos reunimos por las mañanas para formar los pelotones de trabajo, y por la noche para que nos cuenten. Frente a la plaza de la Lista hay un arriate de hierba cuidadosamente segada donde se alza la horca cuando llega la ocasión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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