|
Ya
se ha comentado el mecanismo de selección que se aplicaba al deportado
cuando llegaba al campo en tren. [VER PRIMERA
SELECCIÓN] Cuando no era el durísimo trabajo, el hambre, el
desgaste físico o las palizas, lo que llevaba a la muerte podía ser a
veces la necesidad de hacer sitio a otros deportados que iban a venir.
Los más débiles eran los destinados a morir. Periódicamente, los
médicos nazis hacían su selección ante el pavor de los prisioneros.
En "una fracción de segundo" se decidía la suerte de cada
uno de los prisioneros...
|
|
El
Blockältester ha cerrad la puerta del Tagesraum que da al
dormitorio y ha abierto las otras dos que, del Tagesraum y del
dormitorio dan al exterior. Aquí, delante de las dos puertas, está el
árbitro de nuestro destino, que es un suboficial de las SS. Tiene a la
derecha al Blockältester , a la izquierda al furriel de la
barraca. Cada uno de nosotros, saliendo desnudos del Tagesraum al
frío aire de octubre, debe dar corriendo los pocos pasos que hay entre
las puertas delante de los tres, entregar la ficha al SS y entrar por la
puerta al dormitorio. El SS, en la fracción de segundo entre las dos
pasadas sucesivas, con una mirada de frente y de espaldas, decide la
suerte de cada uno y entrega a su vez la ficha al hombre que está a su
derecha o al hombre que está a su izquierda, y esto es la vida o la
muerte de cada uno de nosotros. En tres o cuatro minutos, una barraca de
doscientos hombres esta "terminada" y, durante la tarde, el
campo entero de doce mil hombres.
Yo, inmovilizado en la carnicería del Tagesraum, he sentido
gradualmente disminuir la presión humana en torno a mí y pronto me ha
tocado el turno. Como todos, he pasado con paso enérgico y elástico,
procurando llevar la cabeza alta, el pecho fuera, y los músculos
contraídos y marcados. Con el rabillo del ojo, he procurado ver a mi
espalda y me ha parecido que mi ficha ha ido a la derecha.
|